sábado, 5 de mayo de 2012

Un rayo de esperanza para la huerta


La Escuela Politécnica Superior de Orihuela busca rentabilizar la 
huerta de la Vega Baja con la explotación textil del cáñamo



La huerta de la Vega Baja ha sido la principal fuente económica de la mayoría de la población hasta hace tan solo una décadas. Las características del terreno, junto con el excepcional clima de la zona, han causado que esta comarca sea siempre un referente en cuanto a agricultura. En especial, abunda el cultivo de cítricos y hortalizas. Sin embargo, hace alrededor de cincuenta años, en las tierras de Callosa del Segura el cultivo del cáñamo tomó una gran importancia. Tal fue la presencia de este tipo de plantaciones en el municipio, que Callosa cuenta hoy con un Museo Del Cáñamo, en el que se presenta el ciclo completo de la elaboración de la fibra del cáñamo, desde que es semilla hasta convertirla en producto elaborado para hilos, cuerdas, zapatillas, etc.

Precisamente eso, recuperar todo el proceso de producción es lo que intentará recuperar la Universidad Miguel Hernández con un estudio de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela. Para ello, la institución académica, en colaboración con el sindicato agrario ASAJA y la Escuela y Museo del Cáñamo de Callosa de Segura. El proyecto se llevará a cabo mediante la siembra de alrededor de una hectárea y media de cáñamo. Tras una primera plantación en 2011, en la que se consiguió mecanizar parte de la producción (siembra, siega y recolección) con este nuevo intento lo que se pretende es lograr también la mecanización de la fase de extracción de la fibra, para poder separarla de la caña, pues de ella se obtiene el hilo. “El año pasado conseguimos mecanizar todo el proceso, hasta que sacamos el cáñamo de la balsa. A partir de ahí, no logramos extraer la fibra, sólo podía hacerse de forma manual.
En esta ocasión, esperamos lograr este objetivo, con el fin de que la producción sea más eficaz, rentable y barata”, relata Joaquín Parra, profesor honorífico de la EPSO, quien encabeza este proyecto. El catedrático afirmó que “existe una gran variedad de posibilidades porque hay un interés tremendo en toda España por este cultivo”, a pesar de que “no hay ninguna empresa que se encargue de la explotación textil del cáñamo en nuestro país".

La plantación se ha dividido en dos parcelas, en las que se plantarán dos variedades distintas de este cultivo. Una de ellas irá destinada a la producción textil, en la que se pueden obtener desde camisetas o pantalones hasta cuerdas, redes de pesca e incluso alfombras. La otra mitad irá destinada a la recolección de semillas, que también cuenta con una gran variedad de usos, como por ejemplo la obtención de aceites, alimento para aves o la fabricación de horchatas.

El alcalde de Callosa, Javier Pérez, manifestó durante la plantación su total apoyo a este proyecto, y quiso recordar que “la industria del cáñamo fue fundamental para la vida, el trabajo y la economía local. Por ello espera que “este proyecto que hoy se inicia en estas tierras llegue a buen puerto, y pueda dar a los agricultores del municipio una fuente de trabajo y riqueza, sobre todo en estos tiempos de crisis”.
Si el objetivo del estudio llega a buen puerto, las plantaciones podrían originar un beneficio de hasta 1.500 euros. “El precio internacional del hilo de cáñamo es de 15 euros. Si todo sale bien, obtendremos alrededor de 100 kg de fibra que pueda ser convertida en hebras”, explicó el docente.“Puede convertirse en toda una fuente económica, además de que seríamos pioneros en España en este tipo de industria, que cuenta con una gran acogida en otros países como Francia, que cuenta con más de 12.000 hectáreas dedicadas a este negocio”.

Sustancias alucinógenas


El cáñamo también es famoso por una sustancia que se encuentra en su planta, y que ha causado una gran polémica sobre la legalización de su cultivo. Algunas variedades cuentan con una gran concentración de THC (sustancia psicoactiva presente en el Cannabis), por lo que las semillas escogidas en esta plantación han tenido que ser importadas desde Francia, donde se ha certificado que esas dos variedades contienen una concentración de esta sustancia menor al 0.02%, por lo que no hay ningún riesgo de que pueda utilizarse como sustancia alucinógena. A este respecto, Joaquín Parra afirmó que “en contra de la creencia popular, es completamente falso que el cáñamo pueda usarse como droga. Hace cincuenta años aquí se plantaba sin problema, no creo que los químicos de entonces fueran tontos”. Sin embargo, debido al endurecimiento de la ley en materia anti-droga y para evitar posibles robos en las plantaciones, se ha optado por la plantación de estas variedades de cáñamo.

Un mundo de posibilidades


Roque Francisco Albert, director del Museo del Cáñamo de Callosa, se mostró “ilusionado porque este cultivo vuelva a la huerta de la ciudad.” Además, destacó que es una planta que “tiene gran variedad de usos, incluso muchos más de lo que la gente cree”. Entre esas utilidades, destaca su uso medicinal, para glaucomas, náuseas, espasmos y tratamientos para combatir el asma.

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